viernes, 6 de abril de 2012

La noche en que me caí de la banqueta del piano

Ya quería yo comenzar en este blog mi anecdotario y que mejor con este pequeño post de "La noche en que me caí de la banqueta del piano". Pues sí, siempre hay una primera vez. Cuando vas a dar un concierto piensas en no olvidarte aquellos elementos que pueden ser necesarios en cualquier momento, como por ejemplo ciertas partituras, pinzas de la ropa! si tocas al aire libre, luz,....muchas cosillas para que no se complique el directo; y piensas en estar concentrado y al tiempo disfrutar. Pero no piensas en lo que no debería pasar, como caerse de la banqueta del piano. Y eso fue lo que me ocurrió en el concierto del pasado viernes en SORCAS.
Estaba yo en la segunda parte del concierto con uno de los cortos de Chaplin que acompaño en directo, "Charlot en el Teatro", y disfrutando de la pianola de 100 años. Pero lo que nunca llegué a suponer es que quizás la banqueta acompañante de tan insigne instrumento podría perfectamente tener la misma edad. En escena (en el corto de Charlot), sale un individuo vestido de demonio lanzando fuego mientras yo acometo con gran energía acordes menores en la parte más grave de la pianola para ambientar la siniestra salida y... en fracción de segundos me veo en el suelo. La banqueta cedió (un grito agudo en la sala) y una de sus patas se rompe en seco mientras ya con mi santas posaderas en el suelo del escenario me levanto en cuclillas para seguir tocando, pues es lo único que se me pasó por la cabeza! (The show must go on!) y pudo ser también por la rápida intervención de Sheila, encantadora técnica de sonido del SORCAS que está en todo, hasta para traer presto una silla para poder continuar.
En medio del susto sigue la película y el público me dedica un caluroso aplauso que desde luego me anima a seguir y a no tener sentido del ridículo, a parte de que no hay nada mejor que reírse de uno mismo, cosa que hacía mientras seguía tocando.
Finalicé la actuación de buena manera, sin resentimiento hacia la banqueta traidora y con varios bises. Luego recibí comentarios de que mi caída fue muy elegante - ¿cómo se cae uno elegantemente?.
En fin, creo gracioso comenzar el apartado de anécdotas de Un Pianista en la Sierra con esta caída, que aunque elegante no deja de ser aparatosa cuando uno está en directo. Ya irán "cayendo" más anécdotas de otros tiempos de mi trayectoria que a la par de elegantes, increíbles, como la noche que toqué "Let it be" , improvisada e inesperadamente, acompañando a Catherine Zeta Jones cantando.

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