domingo, 1 de enero de 2012

Tocando el piano en Nochevieja

Pues sí, terminé el año 2011 y comencé el 2012 con lo que más hago: tocando el piano para el público. Hacía muchos años que no lo hacía, que no trabajaba en Fin de Año; de hecho la primera vez fue también la última. Por una parte mi repertorio o estilo puede en un principio no adecuarse a una celebración como la de Nochevieja en cualquier restaurante u hotel, y por otra parte soy más de familia para pasar esa noche. La primera vez (y ya no última) que acepté trabajar tocando el piano fue cuando vivía en Mallorca y realmente no recuerdo el año exacto, creo que andaría entre 1998 y 2000 y fue bastante caótico. La oferta me vino a través de mi profesor de piano con el que más tiempo he durado, el maestro Tito Capblanquet, quien me puso las pilas y el único que me hizo pasar por el aro en determinados estudios de piano que como autodidacta y algo vago no quería enfrentarme. Pero eso es otra historia que contaré en mis experiencias de didáctica del instrumento...a lo que iba: me ofreció tocar en un restaurante porque requerían que la formación musical para amenizar esa noche fuera un dúo, pero....yo apenas tenía que hacer nada! era pura estética (no creo que por guapos). El repertorio era por supuesto el que comúnmente se llama de "pachanga", que a base de dos teclados con ritmos la cosa estaba hecha y yo únicamente tenía  que meter algunos "colchones" con acordes...me aburrí bastante y aunque acostumbrado en otros años a pasar alejado de la familia las fiestas de navidad, esa nochevieja no la llevé demasiado bien porque ni siquiera sentía que estaba haciendo música. Ahora me sonrío recordándolo pero en áquel momento me dije que nunca más iba a hacerlo, más por el concepto musical que representaba que por el significado de estar trabajando en nochevieja.
Sin embargo he de reconocer que ayer fue diferente. Primero, desde que hace meses me ofrecieron el trabajo, me mentalicé de trabajar en esa noche y cuadrar mis asuntos familiares...segundo, el lugar me ofrecía ciertas ventajas al ser un cliente habitual en mis servicios de amenización. Tocar en el Balneario El Bosque, al lado de casa, con piano en el lugar y ambiente tranquilo siempre se agradece. Lo que requerían de mí era amenizar durante la noche hasta poco antes de las campanadas y posteriormente hacer un espectáculo de cuentos, poesía y piano en el pequeño auditorio que dispone el Balneario. Así que lo ví como más atractivo el enfoque. Y ayer corroboré que sí, que efectivamente mi repertorio puede encajar perfectamente en cualquier noche y en una tan especial como la de ayer, porque iluso de mí, en un principio comencé con baladas y mi instinto (esa psicología que tenemos los músicos) me hizo corregir y dar caña al piano. Como éste es acústico y habiendo lleno no tenía sentido tocar suave y saqué mi batería de "blues" y swing y comenzaron los aplausos. Claro que algún tema estrella siempre hace que el público reaccione un poco más, como "Piano man", siempre gusta ese tema, será por la figura del pianista tocando un tema sobre un pianista?! Y aunque mi objetivo ayer noche tampoco era sacar aplausos, éstos sonaron como agradecimiento a la velada, tanto en su componente gastronómico como en el de oír música de acompañamiento.
Finalmente tomé las uvas en familia, en un margen de 10m para volver y realizar junto a Joaquin (uno de los fisoterapeutas de el Balneario y a la postre actor) el aperitivo poético - musical. Qué original manera de comenzar el año! Joaquín relató el cuento chino de los Siete Ratones Ciegos, una Oda al Cuerpo humano que hizo reír a pequeños y mayores, cuentos de Elena Walsh, una pequeña conferencia sobre "Animales prodigiosos",... y mientras servidor al piano iba intercalando piezas musicales que escogí para el momento, entre ellas composiciones propias y algún blues (por supuesto) que a los niños les divirtió. Realmente no lo habíamos preparado a través de ensayo; sólo con una charla la semana antes y un guión Joaquín y yo notamos la necesidad de hacerlo improvisado, fresco y natural, y así fue... y así entré en el nuevo año, trabajando, tocando el piano y con cuentos con moraleja!

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