martes, 13 de diciembre de 2011

Piano en Casa Marga

El pasado miércoles 7 de diciembre fue mi última actuación del año en Casa Marga, un pequeño restaurante del encantador pueblo Manzanares del Real en el que comencé a tocar este verano todos los miércoles en la terraza.
Como parece que gustó mi repertorio al piano, a partir de octubre he estado los primeros miércoles de cada mes en el interior con la oportunidad de disponer de pantalla y proyector para acompañarme de las imágenes que durante estos dos últimos años fui ofreciendo en distintos espectáculos, desde mi "Pequeña historia del Blues Piano" hasta el recién estrenado este año, "Un Piano de Cine". Curiosamente diseñé estos espectáculos para estrenarlos y ofrecerlos fundamentalmente en teatros y casas de cultura y así fue en la Casa de Cultura de Navacerrada o en Centro de Cultura Alfonso X el Sabio de Guadarrama (dos de los principales espacios de la sierra preferidos por mí, no sólo por como son sino por el gran trato de sus responsables). Sin embargo la idea de ofrecer lo mismo que ofrezco en un teatro y trasladarlo a cualquier otro espacio, como puede ser un restaurante, me atraía desde hace tiempo y ya hice unas pruebas el año pasado. Hacerlo en Casa Marga estos últimos meses ha sido ideal, pues no lo veo como un típico restaurante; encierra también un lugar de tertulias y muy diversas actividades. Así que creo que estos miércoles de otoño, ya con la lumbre encencida para el delicioso cocido que prepara Marga, han sido ideales para mi piano con imágenes y para el público asistente.
Siempre he dicho que me gusta adaptarme a cada lugar que ofrezco mi piano. Soy algo camaleónico para ello porque creo que estoy "al servicio" del lugar pero al tiempo intentando enriquecerlo con mis melodías. Al fin y al cabo (y ya debatiré sobre el asunto) los músicos repartimos felicidad allá donde vamos o por lo menos lo intentamos, es nuestra meta.

Por otra parte también valoro mucho que un determinado lugar quiera "tenerme" de forma algo continua. Por un lado está lo práctico, dedicándome exclusivamente al mundo de la música te da una cierta seguridad el saber que estás en un lugar de forma continuada, pero por otro lado, si cabe más gratificante, es que creas un público determinado que repiten en cada una de tus actuaciones y nuevo público que va cayendo por el lugar atraídos por eso de la música en directo. Haces amigos, te relajas tocando y llegas a sentirte casi como en casa tocando y los de la "casa" te nombran como "su pianista". Bueno, la verdad es que últimamente tengo muchas "casas" por la Sierra como pianista y me siento muy acogido... no paro de conocer gente que me transmite al final de cada concierto sus sensaciones al oirme tocar el piano y eso es de un agradecimiento infinito sin querer llegar a creérmelo del todo; no puedo evitarlo pero es esencial conservar la humildad hacia el arte que intentas desarrollar.
Y de mi última actuación en Casa Marga me quedo con un momento, de esos no preparados y que como pianista me transporta a épocas y sensaciones preferidas por mí. Vanesa Sierra, cantante con la que tengo mi proyecto de Face 2 Jazz, apareció por ahí y se marcó unos temas. Se hizo el silencio, cantaba sin micro y sería porque nuestro repertorio juntos se basa en esos "blues" tan antiguos que me hizo trasladarme, mientras tocaba, a imágenes semejantes a la película "Do you know what it means to miss New Orleans" salvando las distancias aunque momentos para mí idílicos.


Y ahí estriba la magia de la música, en cualquier momento logras acariciar situaciones soñadas y transmitirlas al oyente. Y que eso suceda en un pueblicito tan precioso como Manzanares el Real al calor de una lumbre preparada para un cocido madrileño es un momento único.
Hasta la próxima tocata, que será próximo viernes 16 de diciembre en La Vitrina de Soto del Real

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